lunes, 11 de enero de 2010

Bangkok: Mercados, templos, rey... y estafadores


Estas Navidades han sido muy diferentes a lo que han venido siendo durante mis últimos 25 años de vida. El día 25 me fui con más becarios de toda Asia a Bangkok, capital de Tailandia.


Bangkok es una de las capitales más grandes de la zona ASEAN, y a pesar de su tamaño, "huele" más a Asia que Jakarta o Kuala Lumpur.

La primera noche en Bangkok, para celebrar la Navidad en condiciones, nos fuimos a Khao San Road, una de las calles de juerga y animación para turistas, pero con los puestillos y vendedores ambulantes que le dan el "sabor asiático" característico.

¡Venga juerga!


Por la mañana, toca patear un poco la calle y hacerse a la ciudad. Tuktuks, "templitos" (algún día me pondré con esto), puestecillos callejeros... Tropecientas tiendas con figuras de budas y budistas...

Los canales de Jakarta se deberían morir de envidia viendo los de Bangkok

Una de las visitas obligadas es la del Grand Palace, residencia oficial de los reyes de Tailandia desde hace unos 200 años.


Camiseta corporativa incluida.

¡Saludad, marcianitos!

Por la noche, nos dimos una vuelta por Pat Pong, lo que viene a ser el Red Light Disctrict de Bangkok. Prolifera cierto espectáculo por aquí, el cual no recomiendo, pero si decides ir a verlo no vayas a un upstairs bar (bar en la primera planta, no planta baja). Están llevados por mafias peligrosas. El que avisa no es traidor...

Vuelta al bullicio de Bangkok: Siguiente mañana, al gigantesco mercado de Chatuchak. En serio, puedes caminar más de una hora desde un extremo hasta el otro.

Sin gente ni nada...

Y me encontré al lado una estampa que en aquel momento me pareció el summun del capitalismo o de la desvirtuación de lo tradicional: ojo al monje budista en el cajero automático:

En dos palabras: in-creíble

En fin... Más vueltas por la ciudad hasta llegar al Wat Pho: el templo con el Buda Reclinado indoors más grande del mundo.

Tiene pies enormes con leyendas inscritas

El complejo en el que está el Buda en cuestión es grande, y deja espacio para más fotos interesantes.


Al otro lado del Chao Phraya (el río que atraviesa Bangkok), está el Wat Arun.


Al día siguiente, excursión a Ayutthaya, un pueblo con un conjunto de templos de un antiguo reino tailandés que existió entre los siglos XIV y XVIII. Un cuadro en una tienda reflejaba muy bien la imagen del conjunto de templos:

¡Se me han adelantado!

Y hasta me dice el nombre de los templos: Wat Chai Watthanaram. Lo cierto es que, aunque es bastante espectacular, se han encargado de recomponer la mitad del complejo con ladrillo normal y corriente, y eso le quitó bastante magia al sitio (al menos para mí). Aquí Wat Ratchaburana:


En otro templo (pero ya moderno) al lado, un Buda Sentado gigante:


Y más allá, otro Buda Reclinado gigante... Lo de esta gente es una devoción...

Todo el santo día tumbado, el Buda este...

Pero en Tailandia no le tienen más devoción a Buda que al rey. El rey de Tailandia es una especie de semi-dios, cuya foto se puede encontrar en absolutamente todos los sitios en Bangkok, enaltecido y respetado como si fuese todopoderoso... Esto, más que devoción, parecía una obsesión insana.

Fotos del rey de Tailandia en absolutamente todos los sitios... hasta en varios murales en el aeropuerto


Hasta el punto de encontrarnos, a las 7 de la tarde, en la estación de Ayutthaya para coger el tren de vuelta a Bangkok, a todo el mundo de pie, en completo silencio, escuchando el himno de Tailandia que estaban reproduciendo por la megafonía de la estación. Impactante.

Para acabar "el día de los templos", había otro antes que la estación. Tampoco recuerdo su nombre...

Tanto templo, al final te deja tirado por el suelo

El último día en Bangkok consistió en la excursión "Río Kwai". Sí, el mismo de la peli El Puente sobre el Río Kwai de 1957. Pues aquí está el puente en cuestión (que no tiene nada de especial):


Después comida en un restaurante sobre balsas de bambú (ancladas)

Se comía más fresquito por ahí...

Y paseíto en otra balsa de bambú (sin anclar).


Después de una pasada rápida por una cascada sencillita para remojar los pies y hacer un poco el cabra, tocaba... [sí, lo sé, muy de turista... pero iba incluido en el tour...] ¡paseo en elefante! En fin...


Y terminamos con un viaje en un tren que pasa por un sitio llamado "la curva de la muerte"; lo cierto es que impone, y la marcha se ralentiza muchísimo al pasar por ahí.

Ojo con caerse...

Esto fue lo último que hicimos antes de irnos a celebrar el fin de año en Ko Samui y Ko Pha Ngan (incluida la Full Moon Party), pero ya es arena de otro costal.

Respecto a lo de "estafadores" del título... también me lo dejaré para otra vez...

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