lunes, 21 de junio de 2010

Kuching: salvaje pero arreglado


Después de más de un mes sin salir de Kuala Lumpur por culpa de la dichosa piedra al riñón, con toda la gana de viajar, me quedé en Malasia pero me fui a Kuching, capital del estado de Sarawak, en la isla de Borneo.


El plan básicamente era ver un poco la ciudad (que poquita cosa tiene para ver), y sobre todo, ir a la jungla. Bueno, casi jungla: el Parque Nacional de Bako.


Así que después de salir el viernes por la noche por Kuching todo lo que nos aguantaba el cuerpo, digamos que casi no tuvimos tiempo de dormir porque a primerísima hora había que estar en pie para coger el autobús.
Ver la ciudad a esas insanas horas de la madrugada (las cuales no recomiendo a nadie) tiene una ventaja: ves la ciudad sin agobios y sin gente.


El autobús (de línea) nos lleva hasta los muelles...


... donde cogeríamos una lancha motora...


... que, esta vez ya sí, nos llevaría hasta la entrada del Parque de Bako.


Así que una vez allí, ya registrados, elegimos ruta; las hay de todas las dificultades, longitudes y duraciones. Empezamos por una facilita, de 1 km. Pero se nos hizo muy facilita y decidimos apostar duro, por una de 5 km. Lo que no sabíamos es que casi todo el primer kilómetro y pico era cuesta arriba.

A priori, para alguien que ha subido la cuesta de Mondoñedo del Camino de Santiago, eso no debería ser nada... pero es que Mondoñedo no es tan primitivo y accidentado como el primer kilómetro de esa ruta.

Así que ante la posibilidad de que no nos diese tiempo a pillar el barco de vuelta a Kuching, unos cuantos decidimos que íbamos a deshacer el camino andado.

Las rutas (o lo que hicimos de ellas) nos dejaron, aún así, unos cuantos paisajes y estampas curiosas:


Además vimos algún mono narigudo... de lejos, y no muy bien. Ah, y toneladas de hormigas.

A la vuelta a media tarde, muertos de cansados, nos echamos una siesta bastante seria. Y por la noche, marcha otra vez. Se puede decir que no llevábamos mal ritmo. Sitio recomendable para salir por Kuching: The Kings Arms y los 2 ó 3 garitos de alrededor.

El día siguiente lo dedicamos a dar una vuelta por la ciudad y ver los puntos más significativos, incluyendo edificios, un parque...


... un foodcourt gigante, y el edificio del parlamento a la orilla del río:


Ah y por supuesto, y como fundamental atractivo turístico de la ciudad (o eso debió pensar la asamblea local), las tropecientas estatuas horteras de gatos (kuching es gato en Bahasa) que están por allí repartidas:


Sinceramente, este viaje me supo a bastante poco. Pero ahora que ya he estado en Borneo, quiero ir a Kota Kinabalu (capital del estado malasio de Sabah) y a Brunéi. ¿Me dará tiempo este año?

No hay comentarios :