viernes, 24 de junio de 2011

Del caos extremo y el egoísmo en Vietnam


Durante el viaje a Hà Nội y la bahía de Hạ Long, se escribió uno de los capítulos más caóticos que recuerdo en toda Asia: vivimos en primera persona cómo nuestra furgoneta cambiaba de sentido en medio de una carretera de 6 carriles atascados y parados, y metía una rueda en un hoyo del asfalto mientras tanto, elevando el caos habitual a la enésima potencia.

La historia comienza después de 45 minutos esperando a nuestra furgoneta en el puerto de la bahía. Seguramente el guía sabía que nos mentía cual bellaco cuando nos dijo que tardaría 5 minutos, pero como no había más opción, esperamos.

Dado que la furgoneta llegaba en sentido contrario a Hà Nội, había que cambiar de sentido. Cualquier persona no vietnamita en su sano juicio habría pensado "seguiré un rato este sentido hasta que encuentre un punto en que pueda hacer cambio de sentido", ¿verdad?

¡Pobre alma cándida occidental sin iniciativa! Lo que un vietnamita piensa en ese caso es "pues giro aquí en medio, y ya está – a los demás que les den po'l saco y que se esperen".

Vídeo en el momento "T -1": a ver si superas este caos...

Y así fue. El conductor se puso a girar 180º en medio de una carretera interurbana de 6 carriles completamente saturada y parada de coches y autobuses. Forzando, porquito a poquito, consiguió situarse transversalmente en medio de la marcha y bloquear 3 carriles y pico completamente.

En este momento hay que hacer un breve inciso: En las calles de Hồ Chí Minh no se oye otra cosa que el claxon de los coches. Tres cuartos de lo mismo sucede en Hà Nội. En Myanmar, allá donde hay coches (que este país es muy, pero que muy primitivo y no hay coches en todos los sitios), ocurre ocho cuartos de lo mismo...
... Pero lo que se armó en esta ocasión en el puerto de la bahía de Hạ Long, creo que superó a todas las demás "orquestas urbanas": aquello era el clímax, la cúspide, el momento álgido de la música de bocina.

Pero lejos de terminarse pronto, lo mejor estaba aún por empezar. Mientras grababa el anterior vídeo, un frenazo tremendo, bastante semejante a un golpe, nos proyectaba contra el asiento de delante: Acabábamos de meter la rueda en un hoyo del asfalto.

Vídeo en el momento "T": cataclismo

Sin otra cosa mejor que hacer, y para tener una vista en condiciones de la situación real, todos nos bajamos de la furgoneta.
Allí estaba, la rueda delantera derecha había perdido totalmente el agarre al caer en un hueco del asfalto. Toda la zona está en obras, están poniendo aceras, y... en fin, que aquello estaba hecho un cristo.







Durante 5 ó 10 minutos, los vietnamitas probaron a arrojar cualquier cosa que se encontraban al hoyo (piedras, baldosas... ellos mismos...), para ver si conseguían devolver el agarre al neumático, pero aparentemente sin éxito.

Vídeo durante "T +1": intentos desesperados

Mientras tanto, las motos, que eran las únicas que se podían mover en aquel carnaval de lo descabellado, iniciaron un hilo alternativo por la acera en construcción. La fluidez de dicho hilo no duró ni 1 minuto, creo. Los motoristas decidieron que no porque hubiese sitio debían dejar de lado su espíritu vietnamita-caótico, y atascaron la marcha aún más rápido de lo que la habían creado.


Mientras tanto, en la carretera, 4 carriles permanecen completamente parados de los 6, y casi 2 carriles han cambiado completamente el sentido de la marcha. Levantando la vista, se diría que los siguientes 2 ó 3 kilómetros de carretera en ambos sentidos están exactamente igual de parados.

Vídeo durante "T +2": ¡aleluya!

En plena entropía, un guiri se hartó y decidió tomar el mando y dirigir la operación. Mandó maniobrar y pisar hasta el fondo al conductor, y con los pocos centímetros que quedaban respecto al siguiente coche... ¡voilà! La rueda recuperó el agarre, se subió de nuevo al asfalto, y sin mucho tiempo para admiraciones, todos subimos de nuevo a la furgoneta. Tocaba largarse de ahí antes de que nos linchasen.


Es broma, no nos iban a linchar; de hecho, apuesto a que cualquiera de todos los vietnamitas que estaban allí (y puede que también muchos occidentales) habrían hecho lo mismo que nuestro conductor: olvidarse del resto de la gente y concentrarse en uno mismo, ea.

La maniobra de cambio de sentido terminó (que aún faltaba eso) y pusimos rumbo a la capital del país asiático.

En fin, con la corrección política por delante (ejem), no digo que esto sólo lo hagan los vietnamitas; seguro que todos conocéis gente a quien tampoco le importa mucho lo que hay a su alrededor y se comporta de una forma tan o más egoísta que aquí.

A pesar de ello, esto refleja muy bien la impresión que me ha dado en las calles de Vietnam desde que llegué la primera vez, y que se resume en la expresión "¡sálvese quien pueda!".

4 comentarios :

Alberto dijo...

Ahh... Vietnam, qué recuerdos... el sabor de la libertad, el poder hacer lo que te salga de los cojones (llámalo egoísmo). Aquí en Japón ocurre justo lo contrario, todo resulta tan estricto que a veces las normas y la burocracia complican la vida sobremanera.

No sé qué es peor...

Jago dijo...

En Japón supongo que se siente algo semejante a lo de Singapur Corporation: no se puede hacer esto, no se puede hacer esto otro, no tal, no cual, etc etc (y ojo que Singapur es una dictadura). En cierto sentido lo entiendo.

De todas formas, si comparo entre eso y lo de Vietnam (o Malasia o los demás países de ASEAN), creo que prefiero eso ("modelo Japo"). El hecho de que las libertades personales estén un poco limitadas o la sociedad se comporte de forma un poco cuadriculada, hace que no se afecten unas personas a otras.
En el caso del "modelo Viet", creo que a menudo el hecho de que cada uno se tome ni más ni menos que las libertades que le salen de los cojones afecta bastante más a todos los demás.

Yo soy del modelo de "haz lo que te dé la gana... mientras no me afecte a mí; si me afecta a mí, se acabó lo que se daba". Y eso se respeta más en Japón diría yo (o en Singapur, pero en este caso hay demasiadas medidas estúpidas o exageradas).

Yolanda dijo...

Siento que pienses que los vietnamitas son unos egoistas. Yo he tenido la suerte de conocer a varios en persona y me han demostrado ser personas generosas y con mucha humanidad. Es mas, el pueblo vietnamita desde mi punto de vista es uno de los mas respetuosos en muchos aspectos.

Desde nuestro punto de vista europeo dicho caos puede parecernos egoismo o incluso una falta de respeto, pero cuando tienes que conducir en una ciudad de 8millones de habitantes con mas de 5 millones de motos el salvese quien pueda es una necesidad mas que otra cosa. Nosotros hemos conducido por Vietnam, peor aun, el dia de la fiesta de la luna y es la unica forma de sobrevivir.

El dia que conozcas en persona a un par de vietnamitas veras como no piensas asi.

Creo que Vietnam es un pais de o lo amas o lo odias.

Jago dijo...

Sabía que el título iba a ser polémico desde antes de ponerlo, pero esperaba que pudieras ver un poco más allá de la palabra "egoísta" en sí misma, Yolanda :P

Pues claro que todos conocemos maravillosas personas, en todos los lados. Y conozco vietnamitas, laosianos, malasios, thais y de todos los sitios. Pero no dejo que eso me onnubile y cubra la generalidad, o difumine un hecho objetivo concreto.
Sé que generalizar es burdo, pero también lo es extrapolar, y el efecto que he contado aquí sucedió así, sin re-interpretaciones ni nada parecido.

Por cierto, pensar que "para conducir en un sitio de 8 millones de personas sólo funciona el sálvese quien pueda" me parece de lo más conformista (y eso que sé que sucede tal cual).

Por último no odio Vietnam. Odiar un país no tiene sentido por lo mismo que he dicho antes. Simplemente no me gusta la filosofía del "sálvese quien pueda", de ahí a lo otro hay un trecho importante.