martes, 9 de febrero de 2010

Pues hale... me vuelvo a Jakarta contigo


Y eso hice este fin de semana pasado. Irme a Jakarta con mi compañero de Singapur, que le han destinado temporalmente ahí.
  • Me mandan a Jakarta semana y pico.
  • ¿Ah si? Pues me voy contigo.
  • Pero si tú ya has estado...
  • ¿Tú quieres que vaya, o no?
  • ¡Claro, claro! Lo digo por tí...
  • Hay cosas en Jakarta a las que quiero volver (ejem), y además, necesitaréis una guía de la ciudad.
Oh, cuanto desinterés junto... ¡pues es verdad! Pero un momento... ¿yo haciendo de guía? Me parece a mí que me estaba tirando a la piscina muy rápido... si aún me estaba perdiendo en algunos sitios de Madrid después de 6 años...

En fin, ahí nos plantamos todos (yo el último, cosas del avión desde KL), y ahí nos sumergimos en el tráfico hasta llegar al hotel. Por cierto, un hotel con una relación calidad/precio casi insuperable, el Formule 1. Hay dos, pero están muy cerca entre sí.

Así que al día siguiente por la mañana, comenzamos la visita guiada [por mí] a "la auténtica Jakarta", la misma guía que Daniel Ray me hizo 2 meses antes.
  • Empezamos en la plaza del museo nacional del barrio de Kota, que esta vez... ¡oh sorpresa! estaba abierto. Y como está tirado de precio, allá nos fuimos. Aunque no me sé ni la mitad de las cosas que hay dentro, no está de más echarle un ojo, como edificio colonial que es.


    Por cierto, tuvimos una marea de niños de colegio decidió que teníamos que ser famosos por ser blancos, y se tiraron en total unos 20 minutos haciéndose fotos con nosotros. He podido imaginar cómo se sienten los famosos... y no te creas que está tan mal!
  • Nos vamos caminando al lado del pestilente canal hasta la zona de las chabolas y las vías del tren. Al verme entrar por aquel pasadizo, mis compañeros de aventura no podían evitar decirme "¿Estás loco? Ahí no se puede entrar con las pintas de guiris que llevamos" pero yo les dije "Venga, que no es peligroso".
    Lo cierto es que es un dogma de fé creerse que aquello no es peligroso... ¡Igual que la vez anterior! Pero los que viven ahí son gente pacífica.

    Las mismas vías del tren de la otra vez, pero con locomotora y todo
  • La ruta continúa con el puerto, parando antes en un puente... todo esto en tuktuk. Pero ponte tú a encontrar tuktuks de Jakarta (caben 3 personas apretadas) para 7 personas que éramos...
    ¡Así que fuimos a pata! Pasamos por sitios que parecían más chungos que la vez anterior...

    Uno de los puntos en los que pensé que hacer de guía no era buena idea

    ...pero fuimos capaces de llegar al puerto.

  • Y del puerto hasta Glodok, no quedaba otra que ir en taxi. Y digo taxi, y no taxis, porque nos metimos los 7 en un taxi de los normales, de 5 plazas, que ya tiene una ocupada por el taxista.

    Sí, has contado bien... 8 personas en un coche de 5.
  • Ahí ya me costó encontrar el mercadillo, pero después de unos cuantos coletazos, una parada técnica, y varias preguntas chapurreando bahasa a locales que no hablan inglés, allí estaba, tan sucio como siempre pero igual de misterioso, auténtico e intrincado.

    El mercadillo, su backstage y una tormenta inminente
  • Y encima di a la primera con la calle que lleva al templo (aunque siga sin conocer su nombre).
¡Fin de la visita! Parece menos que la vez anterior, ¿no? Pues no, es exactamente lo mismo. Simplemente que hay muy poquito que ver en Jakarta, sólo la parte auténtica: Kota y Glodok.

Pero esta vez visitamos además el MoNas (Monumen Nasional)

Un monolito de piedra sin más...

Lo demás ha sido salir (retorno al X2), comer y cenar en food courts chungos, en un libanés, y ocio genérico de la ciudad [ejem]... Un spa en condiciones.

Y ya no creo que me queden muchas vueltas a Jakarta, la verdad... pero habrá que ver.

1 comentario :

Yolanda dijo...

Veo que has vuelto al Delta Spa ... enfin... así podrás comparar esta vez ;-)